Odio que se acabe el verano, odio el frío, la lluvia, el viento cojonero y llevar capas y capas como cebollas, ya que por mucho que te abrigues la maldita humedad no se aleja lo más mínimo de tus huesos.
Pues bien, todavía no ha llegado ese frío y ya hemos acogido en nuestro pecho el primer resfriado de la temporada!!!.
El primero en sucumbir ha sido Lulu, al día siguiente Mimi y el mismo día a última hora su padre y yo.
Ellos sin poder respirar, candelillas y molestos 100%, y nosotros con el clásico dolor de garganta amén de los fluidos.
Que penita verlos sufrir, con esa molesta tos, ronquidos y ojitos llorones. Pena porque sufren al tomar el medicamento, limpiarle la nariz y ver su inapetencia.
Este año no esta siendo nada bonito y que hayamos agarrado ya un resfriado antes de que llegue el otoño no es nada alentador.
Terminadas las obras en casa, los virus han decidido entrar con nosotros por la puerta grande. Ahora si que espero que ellos se queden dentro y que nosotros nos vayamos prontito.
Después de 2 meses de jefe de obra en casa, el capo familia, desde mañana como único objetivo tiene: búsqueda de currete 8 horas al día.
Suerte!!!

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