Siempre había dicho que no quería
tener hijos. Creo que es un pensamiento habitual de adolescentes desear
ser jóvenes para siempre y no pensar que algún día te gustaría estar
rodeados de una familia que tu mismo hayas creado.
Tanto lo había dicho que casi se cumple. Me costó mucho quedarme embarazada e, incluso, cuando ya lo estaba creía que no, nadie me había explicado que existían los "sangrados de implantación" y cuando los sufrí creía que la última tentativa había fracasado también. Pero un test de embarazo me devolvió a la realidad que para mi ya era un sueño: estaba embarazada!!
Aquí empieza un largo camino lleno de obstáculos que todavía ahora, 11 meses después, está en sus más tiernos inicios. Las alegrías y las tristezas se dan paso unas a otras cada día. Vivo en un carrusel de emociones que no acabas de creerte todavía. Los mellizos tienen ahora casi tres meses y medio y todavía me parece imposible que sean mis hijos. No sé cómo me comportaré como madre, espero no cometer muchos errores pero lo que realmente sí sé, es que los quiero con locura y que cada paso que doy será por y para ellos.
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